Muere Liz Taylor – Rock Hudson – Montgomery Clift – Paul Newman – Michael Jackson – Elton John – James Dean   Leave a comment

 

 

         Ya lo habéis visto. Mejor dicho, “ya NO lo habéis visto”.

(Imágenes ampliables) 

         Murió Liz Taylor y en todos los periódicos de la ciudad se han impreso páginas y más páginas de la historia de esta mujer, pero no sólo de su obra cinematográfica sino también de su labor social en su lucha contra el sida y las discriminaciones que esta enfermedad deparó a sus víctimas.

 

         En particular se ha recordado su incondicional apoyo a Rock Hudson, seropositivo y gay, cuando por cualquiera de estas dos circunstancias te convertían en un apestado social. Cesar Casal en “La Voz de Galicia” dedica su colaboración periodística a glosar el beso de Liz a Rock.

 

         También se reseña su paso por España para recoger el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia 1992.

 

         Pero ¡qué curioso! Liz también besó al gay seropositivo y coruñés Tomás Fábregas. Fue un beso contestatario, revolucionario, de protesta y amenaza al mismísimo presidente de los Estados Unidos (más información a lo largo del blog, congreso de Amsterdam). Nada se dice de ello en la prensa coruñesa (supongo que en otros medios tampoco). Y ¡qué curioso! El Premio Principe de Asturias se lo dan sólo 3 meses después del beso a este coruñés. Seguramente no se hizo ni la más mínima referencia al respecto (desde luego ahora no la encuentro) pero, a quien le extraña, ¿a qué rememorar a un gallego gay de la homófoba Galicia? ¿a qué rememorar a un hombre al que hasta su propia familia quiere olvidar? ¿Y qué más da que ese beso hubiese sido recogido por los medios internacionales de comunicación?

 

         El pleno del ayuntamiento ha aprobado que una calle lleve el nombre de este coruñés pero mucho me temo que ha sido más para quitarse de encima el tostón del colectivo Milhomes que por verdadero conocimiento de la grandeza de Tomás.

 

         Lo patético del caso sería pensar que sólo quien esto escribe tiene constancia material, en toda la ciudad, de que este beso se produjo. No deja de ser curiosa la manera de llegar a ese dato. Se presentaba en el paraninfo de la Universidad de A Coruña el libro “Elisa e Marcela: Alén dos homes”. Libro que narra la historia de las dos mujeres que se habían casado en A Coruña en 1901. Hasta ese día el único valedor de su causa había sido el colectivo gay “Milhomes” y de manera muy especial en el colectivo, quien esto escribe. Conocedores los programadores del acto de mi carácter contestatario y nada adulador del poder, se me notificó que no estaría en el estrado pero que, si acudía como público, se haría mención de mi presencia y se me dejaría hablar. Y a mí que me da lo mismo parlamentar con birrete que desde lo alto de un gallinero, largué lo mío. Y largué lo suficiente para para descubrir realidades que los allí presentes ignoraban, en particular Cathryn Tesley, una mujer nacida en San Francisco (ciudad donde Tomás realizó su gran labor) y que era, en ese momento, profesora asociada de la universidad coruñesa. Supe buceando en internet que existía un fondo documental sobre Tomás en San Francisco y ahí tenéis a Cathryn movilizando a sus padres en Estados Unidos para que fuesen a consultarlo, hiciesen copia de la documentación que se pudiese y la remitiesen a Coruña. Así es como llega a mis manos la imagen (un tanto cutre por las circunstancias) de la imagen de Lyz y Tomás. Esta instantánea también había sido publicada por El País en España pero el pié de foto no identificaba a Tomás por lo que yo no podía asegurar que fuese él. Así que ya veis, un puto pringao, una mariposa que aletea en A Coruña, es capaz de provocar acontecimientos a 8.000 kilómetros de distancia. ¡Qué no podrían haber hecho nuestras autoridades municipales si realmente les hubiese interesado el tema y hubiesen movido el culo!

 

         Sigo, ¿y la familia de Tomás? Mal, gracias. Mal como siempre. He tardado en escribir esta noticia esperando que en los periódicos apareciese alguna reseña firmada por ellos en la que, de manera póstuma, se agradeciese a esta mujer haber devuelto la dignidad robada a los gays y a los seropositivos. Nada de nada.

 

         ¿Y qué nos traslada la prensa de la historia cinematográfica de Liz? Pues, prácticamente una retrospectiva de filmografía lgtb. No se puede entender a Liz sin los directores gays, sin los actores gays, sin los temas homosexuales. Claro, todo como se hacía en aquellos tiempos, muy censurado, muy disimulado, muy “maquis”.

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