Discurso del alcalde de A Coruña, Carlos Negreira, en la inauguración de la calle Tomás Fábregas   Leave a comment

popular-carlos-negreira-alcaldia-coruna-mayoria-absoluta_1_721977[1]     “Los coruñeses tenemos un gen pionero. Llevamos en el ADN derribar fronteras. Hemos sido los primeros muchas veces y ahí está la Historia para probarlo. Me referiré de entrada a una de esas ocasiones en que nos anticipamos al mundo. Viene al caso porque se trata de una misión humanitaria: me refiero a la Expedición Balmis, aquella que partió de nuestro puerto en 1803, con niños coruñeses a bordo para erradicar la viruela en América por medio de una vacuna que se transportó de brazo en brazo. Está considerada la primera gran misión humanitaria de la historia de la medicina. Aquellos críos salvaron decenas (Nota del bloguero: decenas de….. MILLONES, no es una fanfarronería mía, la viruela mataba millones de personas en el mundo y con la vacuna dejo de matar millones de personas, hay que estar más en la dimensión de las cosas) de vidas, como la enfermera coruñesa que los acompañaba, Isabel Zendal Gómez, que hoy da nombre al premio al mérito en la enfermería instituido por el Gobierno mexicano.

También contamos con pioneras en los derechos sociales que en un día como hoy es obligado mencionar: me refiero a Marcela y Elisa, que se casaron en A Coruña en 1901. Para ello, Elisa se hizo pasar por un hombre. Fueron las precursoras del matrimonio homosexual en España.

Ese gen anticipatorio lo tenía el también coruñés Tomás Fábregas, pionero en el campo de la acción humanitaria y de los derechos sociales. Nacido en A Coruña en 1958, en 1979 viajó a Estados Unidos para trabajar en la sede de la ONU en Nueva York, donde se despertó su preocupación por la situación de los inmigrantes. En 1988 se trasladó a San Francisco, ciudad que hoy lo reconoce como uno de sus héroes.

Seguro que ustedes conocen el desafío que Rosa Parks lanzó a la Norteamérica blanca en 1955. Un simple gesto, negarse a ceder su asiento a un blanco en un autobús público de Alabama, tal y como marcaba la injusta ley, desencadenó un maravilloso efecto mariposa. Fue el principio del fin de la segregación racial en Estados Unidos. Hasta tal punto es reconocido su papel de pionera que este año se ha colocado una estatua de la activista Rosa Parks en el Capitolio de Washington, junto a los padres de la patria norteamericana. ‘Yo estoy aquí gracias a Rosa Parks’, dijo Obama el día en que se inauguró esa estatua.

Como Rosa Parks en su día, el coruñés Tomás Fábegras lanzó un desafío a la ley y al Gobierno de Estados Unidos, personificado entonces en el presidente George Bush padre. Durante el gobierno de éste, se proclamó una discriminatoria ley que prohibía a los enfermos de sida extranjero entrar en Estados Unidos.

Hay que situar este episodio en su tiempo, en 1992. Desgraciadamente, en aquella época aún era demasiada la gente inmune al drama del sida. Todavía no había medicación para frenar y cronificar la enfermedad, que inspiraba en muchos un injustificado terror.

En ese 1992, al regreso de un congreso sobre el sida en Ámsterdam, Fábregas llegó a la aduana estadounidense y proclamó: ‘Soy seropositivo. Deténganme porque quiero entrar en el país’. Una camiseta con la leyenda ‘Sin Fronteras’ reforzaba visualmente su discurso.

Las autoridades, temerosas de un escándalo internacional, decidieron permitirle la entrada. Idearon una salida legal para ello: alegaron que Tomás tenía también nacionalidad estadounidense y la suya había sido una salida temporal. Pero las propias autoridades sabían que esa decisión implicaba mucho más. Significaba que Tomás había derribado una barrera contra el sida. Había plasmado el mensaje de su camiseta: sin fronteras. Aquel gesto sentó de hecho un precedente, y si bien esa ley no se derogó hasta la llegada al poder de Obama, su aplicación práctica fue casi nula desde aquel día de 1992.

De aquella histórica jornada se hicieron eco los medios de comunicación más prestigiosos de Estados Unidos por su significación y por el eco mediático que le proporcionó el hecho de que la actriz Liz Taylor aguardase al otro lado de la aduana, luciendo por supuesto un vestido rosa, la llegada de Tomás, a quien besó tras ese momento histórico.

Muchos besos de Liz Taylor han pasado a la historia del cine, pero solo dos a la historia de la humanidad: el que dio a su amigo Rock Hudson, primera víctima famosa del sida, y el que dio a Tomás Fábregas. Por gestos como estos, y por su lucha en favor de los seropositivos por medio de la fundación que presidía, Liz Taylor recibió el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia en 1992, pocos meses después de haber besado a Tomás.

Aquel gesto del coruñés en el aeropuerto tuvo otro reconocimiento inmediato. En 1992, el alcalde de San Francisco, ciudad en la que residía Tomás, publicó el siguiente bando: ‘Se acuerda que yo, Frank M. Jordan, alcalde de la ciudad San Francisco, en reconocimiento a sus históricos y valientes esfuerzos, proclame el día 25 de julio del año 1992 como día de Tomás Fábregas‘.

Podemos decir que Tomás Fábregas, como Rosa Parks, llevó a la práctica aquella proclama de Gandhi: ‘Sé tú el cambio que quieres para el mundo’. Fue un activista que colaboró para marcar el principio del fin de la segregación a los seropositivos en Estados Unidos. Y si Rosa Parks tiene hoy una estatua en el Capitolio, una fotografía icónica de la lucha contra el sida en Estados Unidos, y por tanto en el mundo, es la de Tomás Fábregas en el Capitolio luciendo una camiseta con el lema ‘Sin Fronteras’.

Hilando con el inicio de mi discurso, podríamos decir que la expedición Balmis llevó a América la vacuna de la viruela desde A Coruña, y muchos siglos después el coruñés Tomás Fábegras vacunó mentes en América. Y salvó vidas. Porque su activismo fue mucho más allá de ese gesto histórico. Su legado es mucho mayor, como lo puede documentar la Fundación Antisida de San Francisco, que lo custodia. Llegó a ser un alto cargo de esta fundación, la entidad que, en aquellos tiempos tan complicados, más se destacó en todo el mundo por demandar investigación y prevención del sida, y por los derechos de los seropositivos. En este sentido, cabe destacar que fue idea de Tomás Fábregas el desarrollar en San Francisco un programa de intercambio de jeringuillas para prevenir que el virus se expandiese, para ponerle fronteras, programa que después se imitó en todo el mundo.

Solo su muerte, en 1994, frenó el activismo de Tomás. Pero su memoria permanece viva. En la página de la UNESCO se puede leer que este coruñés fue ‘un cruzado del sida, que luchó para modificar la ley en Estados Unidos’. Como un ‘cruzado’ lo calificó también a su muerte The New York Times. Aún hoy día, uno de los premios que concede anualmente la Fundación Antisida de San Francisco lleva el nombre de Tomás Fábregas.

Quiero aprovechar esta ocasión para mostrar el agradecimiento de los coruñeses a las personas y a los colectivos que más se han destacado en nuestra ciudad en la lucha contra el sida y de los derechos de los seropositivos desde que en 1984 se dio el primer caso de la enfermedad en A Coruña. Me refiero a colectivos como Casco, y a entidades que han difundido el conocimiento de la figura de Tomás Fábregas, como Siete Cores o Milhomes, éste con José Carlos Alonso a la cabeza. Por supuesto, también al Coordinador de la Unidad de Sida del hospital público Chuac, José Domingo Pedreira Andrade.

Y también quiero agradecer la presencia en este acto de la familia del homenajeado: las hermanas de Tomás podéis estar muy orgullosas de él, porque su valentía y su decisión consiguieron derribar fronteras y cambiar conciencias, y eso es algo que muy pocos coruñeses, solo unos cuantos elegidos, pueden decir. Hacer mejor la vida de los otros es un don del que solo están dotados un puñado de privilegiados.

Diez años atrás, en 2003, el doctor Pedreira publicó en la prensa un artículo en el que calificaba a Tomás Fábregas como ‘un héroe en la sombra’. Hoy, Tomás ha dejado de estar en la sombra. Su nombre ilumina el callejero de todos los coruñeses“.

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Publicado noviembre 12, 2013 por futbolgay en Uncategorized

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